La revisión de la instalación de gas industrial se rige por el Real Decreto 919/2006, que aprueba el Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos y sus instrucciones técnicas complementarias ICG 01 a 11. El punto que más confusión genera no es el plazo, que es de cinco años en ambos casos, sino el nombre y el firmante: si tu planta recibe gas desde una red de distribución, lo que te corresponde es una inspección periódica; si consumes desde un depósito propio de propano o butano, lo que te corresponde es una revisión periódica, y la ejecuta una empresa instaladora habilitada. Confundir ambas figuras es la causa habitual de que una planta crea estar al día y no lo esté. Esta guía explica qué te aplica, qué se comprueba, qué plazos hay para subsanar defectos y cómo archivarlo. Si quieres que cada instalación tenga su fecha y su certificado localizables, puedes probar Oxmaint gratis.

RD 919/2006 · ITC-ICG 01 a 11

Revisión e inspección de la instalación de gas industrial

Qué control te corresponde según el origen del gas, cada cuánto, quién lo firma y qué plazos tienes para corregir un defecto.

¿De dónde recibe el gas tu instalación?

Desde una red de distribución

Gas natural o GLP canalizado

se traduce en

Inspección periódica

La realiza un organismo de control, promovida por la empresa distribuidora

Cada 5 años

Desde un depósito propio

Propano o butano no conectado a red

se traduce en

Revisión periódica

La realiza una empresa instaladora habilitada contratada por el titular

Cada 5 años

Prueba Gratuita

Sin tarjeta de crédito · En español

Qué se verifica en ambos casos

El alcance técnico es prácticamente el mismo con independencia de quién firme. El control comprueba la estanqueidad de la instalación receptora, su buen estado de conservación y la combustión higiénica de los aparatos conectados.

Fugas en tramos vistos

Comprobación con agua jabonosa o con detector de gas sobre uniones, válvulas y accesorios accesibles de todo el trazado.

Estanqueidad de tramos ocultos

Verificación de que la instalación mantiene la presión durante el tiempo establecido, con manómetro calibrado, en los tramos que no pueden inspeccionarse a la vista.

Combustión de los aparatos

Análisis de la combustión de calderas, quemadores y equipos de proceso, para confirmar que trabajan dentro de parámetros y no generan monóxido.

Regulación y seguridad

Estado y funcionamiento de reguladores de presión, válvulas de bloqueo por máxima y mínima, y demás elementos de corte y seguridad de la línea.

Pérdida de carga del filtro

Medida de la caída de presión en el filtro, que revela saturación y anticipa problemas de regulación aguas abajo.

Ventilación y evacuación

Funcionamiento de la ventilación natural o forzada del local, y correcta evacuación de los productos de la combustión. Rejillas tapadas por una estantería son un hallazgo clásico.

Cinco años pasan rápido cuando nadie los cuenta

Registra la instalación de gas como activo con la fecha del último control y recibe el aviso con meses de antelación, no la semana en que vence.

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Defectos y plazos para subsanarlos

El resultado del control no es un aprobado o suspenso: es una relación de defectos clasificados, y cada clase tiene su plazo. Los plazos son cortos, y ese es el punto donde una planta sin sistema de seguimiento se queda fuera de cumplimiento sin darse cuenta.

Defecto leve

3 meses

No compromete la seguridad inmediata, pero debe corregirse dentro del plazo indicado y quedar acreditada la subsanación.

Defecto grave

15 días

Reduce la seguridad de la instalación. El plazo de corrección es muy breve y exige organizar la intervención de inmediato.

Defecto principal o muy grave

Inmediato

Según su gravedad, la instalación o el aparato afectado puede quedar fuera de servicio hasta que una empresa habilitada ejecute la reparación y se acredite antes de reconectar.

En instalaciones alimentadas desde red, la empresa distribuidora avisa al titular con antelación de que corresponde la inspección y comunica la fecha de la visita con unos días de margen. Ese aviso no exime de nada: la responsabilidad de que la instalación esté en condiciones y de facilitar el acceso sigue siendo del titular, y la falta de inspección puede acabar en suspensión del suministro.

Documentación según la potencia instalada

Lo que exige tu instalación en el momento de legalizarla o modificarla depende de la potencia útil nominal del conjunto de aparatos conectados. Esta es la escala de referencia:

Más de 70 kW

Proyecto técnico firmado. Es el caso de prácticamente cualquier instalación industrial con caldera de proceso, horno o batería de quemadores.

Entre 5 y 70 kW

Memoria técnica. Cubre instalaciones de calefacción y agua caliente de tamaño medio y talleres con consumo moderado.

Menos de 5 kW

No se exige documentación de proyecto, lo que no elimina la obligación de ejecutar la instalación conforme a reglamento ni de someterla al control periódico que corresponda.

Cualquier modificación o ampliación de la instalación debe legalizarse igual que una nueva. Ampliar la línea para un horno nuevo y no tramitarlo es uno de los hallazgos más frecuentes cuando llega la inspección cinco años después.

La prueba de estanqueidad

Es el ensayo que cierra cualquier intervención sobre la instalación receptora, y también el que se repite cuando hay sospecha de fuga. La empresa instaladora somete el tramo a una presión superior a la de servicio durante el tiempo mínimo establecido, empleando aire, gas inerte o GLP en fase gaseosa según el tipo de instalación. Como referencia habitual se trabaja a una vez y media la presión de servicio durante diez minutos, verificando que no hay caída de presión.

Es importante dejar registro del ensayo con la presión aplicada, la duración y el instrumento utilizado. Cuando esa evidencia no existe, la conversación con el inspector empieza mal aunque la instalación esté perfecta. Adjuntar el certificado al activo en Oxmaint resuelve el problema de dónde estaba ese papel.

El certificado, pegado a la instalación

Boletín, certificados de estanqueidad, actas de inspección y justificantes de subsanación adjuntos al activo, no repartidos entre correos y archivadores.

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Lo que el control periódico no cubre

Una inspección cada cinco años no es un plan de mantenimiento. Entre control y control, la instalación industrial necesita atención propia que ninguna normativa va a recordarte:

Mantenimiento de quemadores según fabricante: limpieza de cabezal, electrodos de encendido e ionización, y ajuste de la relación aire-gas

Análisis de combustión periódico para mantener el rendimiento, que además se traduce directamente en factura de gas

Verificación de las líneas de seguridad del quemador: presostatos de máxima y mínima, detección de llama y tiempos de seguridad

Sustitución de filtros de línea antes de que la pérdida de carga afecte a la regulación

Comprobación de los sistemas de detección de gas y de su enclavamiento con la válvula de corte, donde existan

Revisión de la ventilación del local y de los conductos de evacuación, especialmente tras obras o cambios de distribución

Estado de tuberías vistas: corrosión, soportes, protección mecánica y señalización del trazado

Si la instalación está dentro del ámbito del RITE, el titular debe además cumplir el manual de uso y mantenimiento que establece su IT 3, con sus propias operaciones y frecuencias.

Quién se ocupa de esto en una planta

Responsable de mantenimiento

Coordina la visita, prepara el acceso y ejecuta o contrata la subsanación. Su riesgo real es el plazo de quince días de un defecto grave, que llega justo cuando la planta está a plena carga.

Responsable de energía o servicios

Gestiona el contrato de suministro y es quien recibe el aviso de la distribuidora. Necesita que ese aviso se convierta en una tarea con responsable, no en un correo leído y olvidado.

Jefe de planta

Asume la consecuencia de un corte de suministro por inspección no realizada o por defecto no subsanado. Le basta con un indicador de qué instalaciones están en plazo.

Gerente de PYME industrial

Tiene una caldera, un depósito de propano o dos quemadores, y ningún departamento técnico. Necesita que el sistema le avise solo y le guarde los papeles.

Cómo organizarlo en un GMAO

La instalación de gas es un caso donde el volumen de tareas es bajo pero el coste de olvidarse es alto, y esa combinación es exactamente la que se gestiona mal en una hoja de cálculo.

Cada instalación receptora se registra como activo, con su origen de suministro, su potencia instalada, su documentación de legalización y la fecha del último control. El control periódico se programa como tarea recurrente a cinco años con aviso anticipado de varios meses, tiempo suficiente para preparar la instalación y no para reaccionar. Los aparatos consumidores se registran colgando de esa instalación, cada uno con su propio mantenimiento de quemador y su análisis de combustión. Cada defecto detectado en el acta se abre como orden de trabajo correctiva con su plazo real, quince días o tres meses según la clasificación, de modo que el vencimiento sea visible y no dependa de que alguien relea el acta. Y el boletín, los certificados de estanqueidad y las actas se adjuntan al activo, que es donde los buscará el siguiente inspector.

Puedes montar esta estructura en una tarde con la prueba gratuita de Oxmaint.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que revisar la instalación de gas industrial?

Cada cinco años. Se denomina inspección periódica cuando la instalación se alimenta desde una red de distribución y la realiza un organismo de control, y revisión periódica cuando el suministro procede de un depósito propio y la realiza una empresa instaladora habilitada.

¿Quién tiene que contratar el control?

En instalaciones alimentadas desde red, la empresa distribuidora promueve la inspección y avisa al titular. En instalaciones con depósito propio de propano o butano, es el titular quien debe contratar a una empresa instaladora habilitada. En ambos casos, la responsabilidad última del estado de la instalación es del titular.

¿Qué pasa si no se pasa la inspección?

Según la gravedad de los defectos, la instalación o los aparatos afectados pueden quedar fuera de servicio hasta su reparación por empresa habilitada. La falta de inspección también puede derivar en la suspensión del suministro de gas.

¿Cuánto tiempo tengo para corregir un defecto?

Los plazos habituales son de quince días para defectos graves y de tres meses para defectos leves, contados desde la comunicación del resultado. Los defectos de mayor gravedad exigen actuación inmediata con la instalación fuera de servicio.

¿El boletín de gas caduca?

El certificado emitido por la empresa instaladora mantiene su validez mientras la instalación no sufra modificaciones ni se detecten defectos en un control periódico. Lo que tiene fecha de caducidad es el control periódico, no el boletín en sí.

¿Necesito proyecto para ampliar la línea de gas?

Depende de la potencia útil nominal resultante. Por encima de 70 kW se exige proyecto técnico; entre 5 y 70 kW, memoria técnica. Cualquier ampliación debe legalizarse antes de ponerse en servicio.

Cinco años, dos nombres, un solo calendario

Que el control de gas no dependa de acordarse

Fecha del último control por instalación, aviso anticipado, defectos convertidos en órdenes de trabajo con su plazo real de quince días o tres meses, y boletines y actas adjuntos al activo.

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